Empleo en la era de la Industria 4.0

Existe la creencia popular de que la implementación de tecnologías avanzadas en la automatización de la producción de bienes y servicios, se condice con lo que algunos sociólogos y economistas han definido en el pasado como el fenómeno del “desempleo tecnológico”. Según ellos, este fenómeno se daría debido a que la maquinaria automatizada de alto rendimiento presenta un costo tan bajo a largo plazo, en comparación con los trabajadores humanos, que hace que estos pierdas competitividad y se vuelvan obsoletos. Sin embargo, existen investigaciones recientes que permiten afirmar que estas predicciones pesimistas se deben más a la proliferación de prejuicios y miedos infundados, antes que al analisis serio y metódico de datos fehacientes.  


“Travesía 4.0, hacia la transformación industrial Argentina” es un estudio realizado a partir de una encuesta realizada a 307 firmas Argentinas pertenecientes a 6 ramas industriales diferentes en Mayo de 2019 por el BID, INTAL, CIPPEC y la UIA. El mismo indica que en los últimos cinco años, las empresas encuestadas reflejan un proceso de automatización con impacto balanceado sobre el empleo. 

Son dos los datos que figuran en este documento que se destacan en materia laboral:

  • Por un lado, con respecto a la demanda de habilidades, es llamativa la escasa importancia otorgada a habilidades vinculadas con inteligencia artificial, impresión 3D, computación en la nube, sensores inteligentes, internet de las cosas y realidad aumentada en la contratación de personal en los últimos años. Este dato se condice con una industria en la que la mayoría de las empresas aún no ha iniciado una transformación hacia sistemas ciber-físicos y modelos de negocios basados en analítica de datos; a pesar de que las empresas argentinas esperan un pronunciado salto en su demanda de habilidades asociadas a estas transformaciones en los próximos cinco años. En esta misma línea resulta muy curioso que la demanda de habilidades refleja un patrón compatible con encuestas del resto del mundo y con la literatura reciente sobre los trabajos del futuro: un elevado porcentaje de empresas prioriza las habilidades blandas y relacionales, por encima incluso de habilidades tecnológicas y técnicas. En un contexto de cambio acelerado, los conocimientos teóricos y técnicos pierden relevancia ante habilidades interpersonales, creativas y de solución de problemas complejos, que no solo son más difíciles de automatizar, sino que son determinantes para que los trabajadores logren adaptarse exitosamente a las cambiantes exigencias laborales.
  • Por otra parte, contrariamente a lo que se cree comúnmente, las empresas tecnológicamente más avanzadas, lejos de disminuir su personal,  han aumentado su dotación de personal como consecuencia de este proceso. En cambio, las  menos avanzadas y poco dinámicas, son más las que han reducido personal que las que lo han aumentado, lejos del esperado pesimismo a futuro de las empresas (y sus empleados) respecto al impacto de la automatización sobre el empleo, la encuesta registró un impacto neutro o incluso positivo en tareas con elevado contenido cognitivo y donde las habilidades relacionales son más importantes.

Además, entre muchas otras interensantisímas reflexiones, el estudio afirma que:

“La única razón para creer que el “desempleo tecnológico” que preocupaba a Keynes (1930) puede ser una realidad en el futuro mediato es si no se tiene en cuenta uno de los principales rasgos de la revolución tecnológica actual: los nuevos bienes producidos son predominantemente de naturaleza digital, de manera que una vez inventados, se pueden producir uno, cinco o diez mil más permitiendo absorber los costos fijos y sacar provecho de costos marginales que a veces son insignificantes. Esta capacidad de hacer “copias” perfectas, instantáneas y a costo cercano a cero tiene fuertes implicancias para el grado de concentración de la oferta y para los mercados de trabajo: amenaza a los procesos productivos tradicionales, asociados a la producción estandarizada sustentada en una alta absorción de mano de obra que realiza tareas rutinarias (Rifkin, 2014)”. 

Y agrega:

“Sin embargo, pronósticos más optimistas apelan a la evidencia de que la mayor parte del impacto de la automatización sobre el empleo en la última década se viene produciendo dentro del puesto de trabajo, dedicando menos horas a tareas automatizables y más horas a tareas complejas y de relación interpersonal. Es decir que el impacto primario podría suceder en la combinación de tareas desempeñadas dentro de los puestos de trabajo, y no tanto en la combinación o la cantidad de puestos de trabajo de la economía (Pounder y Liu, 2018). Por ello, la primera incógnita que aparece es: ¿en qué medida la automatización genera pérdida de empleos a nivel agregado?”

 

Finalmente concluye diciendo que:

Con la 4RI, las habilidades que se destacarán son aún difíciles de determinar, pero sí hay un claro sesgo hacia tres grandes grupos: conocimientos cognitivos generales que potencian la flexibilidad y adaptabilidad, conocimientos específicos asociados a las nuevas tecnologías, y habilidades socioemocionales. La conclusión es que a medida que las tecnologías se estandarizan y las habilidades comienzan a adaptarse, la complementariedad entre máquinas y personas tiende a ser más relevante que la sustitución de uno por otro.

Este breve análisis sugiere un rol relevante para las políticas públicas en la promoción de una automatización inclusiva en las empresas industriales argentinas. Políticas que promuevan la innovación y la exportación y que asistan a las empresas en la implementación de planes de acción e inversión que faciliten la transformación tecnológica no solo resultarían en una economía más moderna, productiva e integrada al mundo, sino potencialmente también más inclusiva.

Fuente: https://www.cippec.org/publicacion/travesia-4-0-hacia-la-transformacion-industrial-argentina/

 

espuesta

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