Industria 4.0 y automatización en Argentina

El mundo vive una transformación sin precedentes en la historia de nuestra especie. Aprovechando los avances existentes en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), un conjunto de nuevas tecnologías (inteligencia artificial, internet de las cosas, análisis de big data, impresión 3D, sensores inteligentes, etc.) está cambiando radicalmente la forma en que producimos, consumimos, comercializamos y, por supuesto, la manera en que trabajamos. 


Si bien muchas de las tecnologías que hoy convergen ya existían, aunque a veces de forma embrionaria, la gran diferencia con respecto al pasado se basa en la forma en que se combinan para generar disrupciones significativas. Los efectos esperados son de tal magnitud que muchos hablan de una Cuarta Revolución Industrial (o 4RI), comparable a la aparición de la máquina de vapor a fines del siglo XVIII o a la irrupción de la electricidad a fines del siglo XIX.

En esta nueva revolución tecnológica los procesos productivos están mutando debido a la irrupción de la economía digital y la fusión con los mundos físicos y biológicos que ya todos conocemos. La primera se refiere a la proliferación de bienes que son nativos digitales, es decir, que están hechos de bits en vez de átomos. La economía digital va desde los procesos virtuales de intermediación a través de apps o plataformas -el e-commerce- hasta los contenidos que los usuarios suben a la web y comparten a través de internet. Lo segundo refiere a la aplicación de sensores de naturaleza digital a todo lo que no es nativo digital, desde una máquina en la empresa – lo que se asocia al internet industrial de las cosas o a los sistemas ciber-físicos– hasta a un ser vivo, dando lugar a la bioingeniería. 

El concepto de industria 4.0 o cuarta revolución industrial ya se ha instalado en el inconsciente colectivo y ha sido aceptado de forma unánime, hace ya algún tiempo, por todos los actores de la industria (técnicos, teóricos, administrativos, operativos, gerenciales, financieros e incluso políticos) como el horizonte hacia donde todas las áreas se deben dirigir en conjunto en los próximos años.


Travesía 4.0, hacia la transformación industrial Argentina

En este sentido, en Mayo de 2019 el BID, INTAL CIPPEC y la UIA publicaron un estudio realizado a partir de una encuesta realizada a 307 firmas Argentinas pertenecientes a 6 ramas industriales diferentes (alimentos procesados, siderurgia y metalmecánica,  vehículos livianos y piezas y accesorios, textil, maquinaria agrícola y biofarma). 

El diseño de la encuesta, la selección de los sectores y el marco conceptual que contiene las categorías que definen los distintos estados de adopción tecnológica siguen los lineamientos del proyecto “Industria 2027” de Brasil, impulsado por la Confederación Nacional de Industrias y que contó con el apoyo técnico de la UFRJ y la UNICAMP. 

Los resultados publicados en dicho estudio muestran que, en términos de adopción tecnológica, la travesía hacia la Industria 4.0 en Argentina –al igual que en Brasil– recién comienza. Dentro de esta caracterización general, existen heterogeneidades significativas al interior de la industria. 

El trabajo identificó a tres grupos de empresas:
  1. Un pequeño conjunto (6% de la muestra) que, pese a no ser enteramente 4.0, se encuentra próximo a la cima tecnológica, a los cuales se denominó como los Cóndores
  2. Un grupo, que incluye al 45% de la muestra, que se caracteriza por emplear tecnologías de desarrollo medio y ser activo para cerrar las brechas que lo separan de la frontera tecnológica, a las cuales se denominó como los Alpinistas.
  3.  Y otro grupo que abarca a cerca de la mitad de las empresas, las cuales usan tecnologías de primera y segunda generación y parecen inactivas frente al cambio tecnológico, a quienes denominó los Trekkers.

El análisis comparativo de las encuestas arrojó, tres mensajes importantes:

  •  Que las tecnologías 4.0 son aún de uso marginal en Argentina y Brasil. 
  • Que existe un porcentaje importante de firmas empleando tecnologías de primera y segunda generación en los dos países. 
  • Que en ambos países la mayoría de las empresas no ha tomado aún acciones específicas para cerrar la brecha. 

La buena noticia es que Argentina y Brasil tienen 2 de los 3 entramados industriales más profundos de América Latina. Por lo tanto, cuentan con los activos necesarios para poder completar esta travesía, que debe ser vista como una buena oportunidad para revitalizar el sector productivo de ambos países. 

La encuesta determinó que la industria argentina es consciente de la magnitud de los desafíos -casi la mitad de las empresas proyectan un salto tecnológico importante en los próximos 10 años-, y que, para aprovechar los beneficios de la transformación tecnológica, se deberá hacer un esfuerzo para acelerar el ritmo de cambio tecnológico y lograr un proceso inclusivo de transformación. Las empresas que deseen absorber las tecnologías de la 4RI deben replantear su modelo de negocios de diversas maneras, pero todas con un sentido común: la explotación de los datos asociados a las actividades del proceso productivo en sentido amplio, dentro de la empresa y en las relaciones con sus proveedores y clientes. 

Tres rasgos de este cambio estructural permiten entender la magnitud de los desafíos hacia delante para las empresas argentinas: 

  1. El ritmo del cambio parece más rápido que en las revoluciones tecnológicas previas. 
  2. La revolución está recién comenzando: muchas de estas tecnologías eran poco conocidas apenas una década atrás, y lo siguen siendo hoy para muchas empresas.
  3. Este conjunto de tecnologías es de propósito general (GPT por sus siglas en inglés), es decir, son ampliamente utilizadas, tienen muchos usos en sectores diversos y tienen fuertes efectos de spillovers hacia el resto de la economía. Este último rasgo las hace clave para el desarrollo económico: se trata de tecnologías que promueven la innovación tanto en procesos como en productos. No se refiere únicamente a la automatización, sino a cambios en la forma de organización de la producción, en la división del trabajo a lo largo de la cadena de valor y en los dispositivos y sistemas técnicos utilizados como soporte de la producción, la administración y la comercialización.

El emergente de estas transformaciones se expresa en un recambio de productos, materiales, procesos productivos y también servicios. Se redibujan las fronteras entre los sectores y las diferencias entre agro, industria y servicios posiblemente tiendan a reducirse. A su vez, actualmente los sistemas industriales se estructuran en tramas y relaciones regionales o globales, dándole una fuerte impronta internacional a los procesos de producción y consumo de manufacturas. El desafío, entonces, es transitar esta transformación basada en cambios sistémicos antes que individuales.

Los interrogantes quedan planteados,

¿Volverá la Argentina a quedar rezagada o esta vez será distinto con la IA y otras tecnologías asociadas a la 4RI? ¿Están las empresas incorporando algoritmos y grandes bases de datos para manejar sus actividades cotidianas? ¿En qué medida se están readaptando las habilidades de los trabajadores para complementar a las nuevas tecnologías? ¿Cuáles son los principales obstáculos que enfrentan las empresas y, por lo tanto, cuáles son las políticas públicas más eficientes para impulsar un cambio tecnológico inclusivo?

Fuente: 
https://www.cippec.org/wp-content/uploads/2019/06/Traves%C3%ADa-4.0-hacia-la-transformaci%C3%B3n-industrial-argentina.pdf